Lúdica y festiva, jovial, rebosante de energía. Así podría definirse la música de Ombligo, proyecto musical impulsado por los madrileños Anika y Ángel Cáceres que parece sumergirse en el universo gypsy propio de los Balcanes. Música de fusión que une el folclore balcánico al bolero y el swing con ciertos toques de jazz contemporáneo. Sus canciones acaban siendo un auténtico viaje por el mundo, un periplo emocional y sensorial, pero también, y de algún modo, físico, gracias a su violín y su guitarra, elementos clave en un universo personal que en directo se expande con la suma de contrabajo, cello, flauta, tabla de lavar y percusiones.






